Innovaciones del packaging en el sector hortofrutícola

Por Pablo Añón, Periodista agroalimentario

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Cajas de colores llamativos, envases con formas geométricas, diseños extravagantes. El packaging no es algo nuevo pero es ahora, una vez asentado,  cuando su importancia cobra un especial valor. Un objetivo claro se abre paso. Atrapar la atención de un consumidor al que ya no solo le basta un producto consolidado para comprar. Hay que seducir a la vista antes que al gusto. El filtro del ojo es el primer efecto tamiz. El diseño vende y el sector hortofrutícola no ha sido ajeno a este detalle. Se estima que son solo 3 los segundos que el comprador necesita para que algo atrape su atención. Pero… ¿qué hace que decida comprar una bandeja de tomates en lugar de otra?

Las respuestas pueden ser muy variadas  aunque una que tiene especial relevancia en la actualidad es el envase. Se busca  que la caja donde vaya el producto tenga un primer cometido meramente protector. Preservar el género de un posible daño. La fruta o verdura una vez que ha salido del lugar donde ha sido cultivado hasta que llega al estante donde va a ser vendido puede sufrir un deterioro que puede posibilitar su pérdida definitiva o que hace más complicada su venta posterior.

Los ingenieros de diseño industrial, Irene Rodrigo y Victor Prat describen una tipología de envases  según su funcionalidad y la relación con el producto que se va a envasar. Así señalan como uno de los más importantes el embalaje primario porque es el que está en contacto con el producto y el que muestra una competencia comercial. También resaltan como fundamental que el desarrollo de un packaging va a depender de las características, propiedades y restricciones que tenga el artículo.

La correcta elección del envase hortofrutícola puede considerarse como una circunstancia esencial para aumentar su competitividad y trayectoria. En este sentido se considera una variable a analizar en pos de calibrar la rentabilidad, el impacto medioambiental y la seguridad alimentaria del género. El packaging ha pasado de ser una industria que produce contenedores de productos para transformarse poco a poco en una creadora de piezas estratégicas de comunicación, básicas en la posterior decisión de compra por parte del consumidor. Distintas investigaciones señalan que un 60% de los compradores seleccionan un producto por el packaging. Los clientes actuales valoran que sea cómodo y fundamentalmente sostenible.

 

Sostenibilidad del packaging                  

El éxito del packaging que ha posibilitado que perdure en el tiempo es la satisfacción del cliente que lo usa. No nos encontramos ante el mismo perfil de consumidor que había hace unos años. El comprador está más informado y con una mayor concienciación. De este modo, uno de los campos donde es más perceptible este hecho es el de la aplicación de soluciones sostenibles donde ya no solo se mira el producto final sino también cada una de las etapas intermedias que conducen hasta él.  Se antepone el uso de fuentes energéticas y materias primas que respeten el ecosistema y ayuden a un proceso más eficiente y más productivo. Hay una apuesta más decidida por estudiar la vida útil del producto. Todo lo necesario para que la experiencia del consumidor sea algo sublime. En el sector hortofrutícola esto se hará más evidente ya que al ser productos frescos con una vida más corta se evitará el desperdicio. En este sentido, la empresa murciana Flexomed es un buen ejemplo al sacar la bolsa doypack que absorbe el etileno de las frutas y verduras para alargar su vida útil. Las características de este tipo de bolsas permite la conservación del producto por las propiedades  usadas para esta aplicación además de proporcionar una gran resistencia.

 

Cartón versus plástico     

La Asociación de Fabricantes y Distribuidores con la colaboración de la Asociación Española de Fabricantes de Envases y Embalajes de Cartón Ondulado sacaron a finales del 2017 un informe en donde se reflejaba que el 64% de los jóvenes entre 18 y 35 años optan por envases de cartón o madera frente a un 15% que se decanta por el plástico. Escogen las cajas sostenibles porque consideran que así benefician el medioambiente. El estudio deja una conclusión demoledora. Debería haber más presencia de productos saludables, envases más sostenibles y una oferta mayor de productos ecológicos y biológicos. Algunos se preguntan, sin embargo, si no es suficiente con la piel de una naranja, un limón o una manzana como barrera de protección. Argumentan que los residuos plásticos acaban contaminando nuestra naturaleza.

Otra solución económica y sostenible parece ser la encontrada en Italia por los científicos del centro de investigación Smart Materials que encontraron un original contenedor hecho enteramente con los restos de alcachofas sin vender que se pudrieron en el mercado de frutas y verduras de Génova. Para ello convirtieron directamente la alcachofa a través de un procedimiento acuoso para posteriormente recomponer compuestos de fuentes sostenibles, termoplásticas y termoformables. Algunas fuentes señalan que esta puede convertirse en una alternativa viable para disminuir los millones de toneladas de residuos plásticos que generamos.

Los consumidores buscan frutas y verduras más sanas, frescas y ricas al paladar. Los embalajes inteligentes ayudan en la tarea de que el producto se entregue en mejores condiciones y mantengan mejor el sabor y los nutrientes. Los embalajes de plástico fabricados a partir de materiales fósiles no solo ayudan a la huella de carbono sino que ni siquiera son renovables. Un estudio reciente de la Universidad de Bolonia reveló que el embalaje ondulado hace que disminuya la contaminación microbiológica en comparación con los cajones de plástico reutilizables lo que prolonga el consumo del producto hasta 3 días.

 

Envases más inteligentes y eficientes                    

El futuro del packaging en el sector hortofrutícola parece vislumbrar un horizonte más nítido produciendo envases inteligentes (darán mayor información al consumidor) y eficientes (permitirán alargar la vida del producto). A su vez habrá una tendencia hacia los envases flexibles que facilitan a las marcas una oportunidad para poner en funcionamiento características como la facilidad de uso y la funcionalidad del envasado. Dependiendo de cómo sea la experiencia del consumidor se edificará la imagen de marca y esta influirá en gran medida en la recompra. No bastará con decir que un producto es totalmente natural. El consumidor no se conformará con ello y buscará verlo plasmado en la información del envase (ingredientes, conservantes, etc.) que deberá ser fácilmente localizable y expresado con total transparencia.

 

Creatividad en el packaging                  

La creatividad juega un papel decisivo en el diseño de un packaging efectivo dada su importancia en la decisión de compra. Pero ¿cómo ser creativo? Los diseños apostarán por lo llamativo y original, empleando papeles y materiales de calidad y añadiendo funcionalidades extra. Desde los clásicos plastificados tanto mate como brillo que aportan una elegancia al embalaje hasta llegar al stamping, barnizado en reserva, relieve en seco 3D. Los acabados conseguirán captar la atención del consumidor y aumentarán tanto la percepción de la marca, pudiendo posicionar de una manera más eficaz el distintivo en la mente del comprador como incrementar las ventas. Se llevará el diseño vintage. El diseño retro y “hecho a mano” continuará estando muy de moda.

 

Innovaciones en el 2018

Algunas de las principales innovaciones que nos podremos encontrar en este año, en la Fruit Logistica, según infopack, son, por ejemplo, el “LogoFrucht”, un procedimiento para la impresión de frutas y verduras de cualquier tipo y forma. Los productos podrán imprimirse, sin dañar el artículo, con una tinta alimenticia sin sabor y resistente al agua. También podremos ver un material de embalaje para frutas y verduras de elaboración ecológica de hasta un 50% de fibras frescas de gramíneas. Material que ayuda a disminuir de forma sostenible el consumo de agua y energía (“Scheufelen Grass Paper- Greenliner). Los que les gusten los smoothie estarán de enhorabuena con “The Alberts Smoothie Station”, una estación de smoothies que permite prepararlos al momento, 100% naturales y que se adapta para satisfacer las apetencias individuales de cada consumidor. Los aficionados a lo oriental podrán deleitarse con el “Wasabi Giftbox”, una caja regalo de madera, sin tratar, con raíz de wasabi. Se trata de una propuesta culinaria sin aditivos. Por último encontraremos una bolsa reciclable desarrollada para combatir biológicamente el trips que contiene un medio para sembrar el ácaro tipo mesostigmata Amblyseius swirskii

La última edición de Hispack que se celebró del 8 al 11 de Mayo de este año incidió precisamente en la utilización de las innovaciones tecnológicas y en los cambios sociales producidos en los últimos tiempos para explicar el camino que se seguirá. La transformación digital va a permitir desarrollar envases y embalajes con los que se pueda interactuar y recibir sensaciones a modo de feedback. Los cambios sociales también son fundamentales porque transformarán las tendencias de compra y provocarán una demanda mayor por envases más pequeños, de mayor usabilidad, gran interactividad y sostenibles. Se usarán materiales reciclables, biodegradables y que posibiliten un mayor ahorro de energía y materias primas. El desafío del packaging vendrá de la mano de la economía circular, cuyo fundamento se basa en la optimización de materiales y residuos y en una simbiosis con el medio ambiente. Se trata de un modelo más coherente con la naturaleza. En los próximos años se pondrá el foco, en ese sentido, en la sostenibilidad, la automatización, la digitalización, la logística y la experiencia de uso. Los envases no serán meros recipientes para depositar la fruta  sino que serán un producto por sí mismo. El objetivo del consumidor no será únicamente comprar unas manzanas golden, por ejemplo, sino que también habrá una experiencia vehicular que le dotará de un doble estímulo y que hará que pueda jugar con otros sentidos aparte del gusto.