Innovación varietal en frutas y hortalizas: una puerta al futuro. Un presente imprescindible

Por Elena Fernández Guiral. Periodista agroalimentaria

El campo de la investigación y el desarrollo resulta fundamental a la hora de comercializar variedades de frutas y hortalizas, ya que la innovación varietal es la garantía de éxito y supervivencia en un mercado complejo.

El sector hortícola es según la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove) una parte fundamental del sector agrícola, con un valor anual cercano a los 7.000 millones de euros y que han convertido a España en el primer exportador mundial.  

Gracias a la mejora vegetal se puede contar con frutas y hortalizas con más sabor, con colores cada vez más apetitosos, más resistentes y atractivas y con una maduración lo más retardada posible y que sean capaces de abastecer al mercado a lo largo de todo el año. La variedad ideal se adapta también en la mayor medida posible las necesidades de los productores y del terreno de cultivo. Por ello, obtentores y agricultores ha de colaborar estrechamente para conseguir los mejores resultados.

Diez años es el período medio de investigación y puesta en el mercado de una nueva variedad de hortaliza o fruta, según Anove. En cuanto al mercado de hortalizas, el número de centros de I+D en España es de 34. El porcentaje de la facturación dedicado a la investigación es de un 16%. Aún es más relevante el porcentaje de empleos dedicados a esta labor, un 52% de la plantilla.

También es importante destacar el papel que ejerce la mejora vegetal y las innovaciones varietales en la sostenibilidad. Gracias a la mejora vegetal se ha reducido la media anual de emisiones de CO2 en los últimos 15 años en 160 millones de toneladas, el doble de lo propuesto para el 2020 y a solo un 6% de distancia del objetivo para 2030, según datos de esta asociación. Y por otro lado, la mejora vegetal y las innovaciones varietales han permitido a los agricultores europeos ahorrar 54.000 millones de m³ de agua desde el año 2000. Esto equivaldría a 22 millones de piscinas olímpicas.

 

Investigación pública

Tanto entidades privadas como públicas siguen trabajando para que España siga siendo una de las potencias mundiales en el sector. En el entorno público destaca la labor de entidades como el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), que trabajan en alargar la temporada de cítricos en los lineales de alimentación de octubre a marzo y en ofrecer alternativas cada diez o 12 años. Su trabajo es comercializado por varias empresas del sector. El cultivo estrella del sector sigue siendo la clementina de Nules, la más buscada entre noviembre y diciembre. La clementina de Nules es una variedad de color naranja intenso, muy sabrosa, sin pepitas y que se pela con facilidad.

Manuel Talón, director de su centro de genómica, lleva dos décadas trabajando en ello. “Hemos generado a lo largo de estos años unas 10.000 nuevas líneas de clementinas y de ellas hemos seleccionado las dos más interesantes, que ya se pueden obtener en los viveros. Ambas son derivadas de la clementina de Nules. La Nero entra a mediados de octubre y la Neufina entra en enero”, explica.

Precisamente el equipo de Talón ha publicado recientemente en Nature un artículo sobre el árbol genealógico de los cítricos Genomics of the origin and evolution of Citrus. Según confirma su autor “se trata de uno de los pocos que Nature ha publicado hasta la fecha de estas características. Estamos muy orgullosos”. Este trabajo, que rastrea y explica el origen ancestral de estos cultivos será de gran utilidad para continuar el trabajo de mejora varietal de los cultivos. “Antes el agricultor seleccionaba un fruto por el color o por su sabor. Hoy en día no podemos esperar 6 o 7 años a sembrar y esperar a que crezca”. Gracias a la biotecnología y al uso de mutaciones de genes mediante radiaciones se puede saber en pocas semanas si una planta contiene el fragmento de ADN que le conferirá las características perfectas. Y en ello están trabajando.

 

Empresas innovadoras

Una de las empresas más innovadoras en este sentido es el Grupo Alimentario Citrus, uno de los principales proveedor de los supermercados Mercadona en frutas y verduras. En 2016 comenzó la construcción de su Centro de Innovación Agronómica (CIAM) situado en Monserrat (Valencia), en colaboración con la Universidad de Wageningen (Holanda) y la Universidad de Valladolid.

En sus 12.000 m² de invernadero y sus 160.000 m² de superficie agrícola se lleva a cabo la investigación de procesos y métodos de cultivo más eficientes y sostenibles especialmente destinados a lechugas baby leaf y microgreens, siguiendo las tendencias del mercado y las necesidades de los consumidores.

En el CIAM se trabaja en la mejora de las fases de siembra, germinación y cultivo, dependiendo del tipo de semilla y de la variedad. Las instalaciones, que pueden albergar cerca de 10 millones de plantas, están altamente automatizada y cuenta con un sistema de control remoto para aspectos como la apertura cenital y lateral, la calefacción o la fertirrigación.

Este sistema y el tipo de riego, un carro móvil aéreo, consigue ahorrar un 60% en agua comparado con lo que sería un cultivo en campo abierto. También se optimiza al máximo la utilización de estos abonos, ya que se aporta la cantidad exacta que necesita la planta sin contaminar el suelo. Actualmente los ensayos se realizan con lechugas baby leaf de las variedades Batavia roja, Batavia verda y Lollo Rosso.

Entre los proyectos más innovadores hay que destacar la construcción de un sistema de cultivo hidropónico cerrado para cultivos de hoja que incluye mecanismos que permiten reutilizar prácticamente el 100% de agua y no contaminan el suelo.

Se trata de un proyecto de I+D+I financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) para el periodo 2017-2019 y supone lo que se denomina un cultivo de tercera generación, donde se controla el 100% de las condiciones.

 

Nuevos sabores, texturas y colores: los microgreens

Entre los nuevos productos que el CIAM está desarrollando destacan los microgreens. Se trata de los primeros brotes de vegetales que poseen una gran concentración de propiedades nutricionales y que están ganando una reciente visibilidad en la cocina nacional e internacional por su distintivo toque de olor, sabor y color.

Los ensayos actuales con microgreens se centran en variedades de brócoli, mostaza, rabanitos y kale. El objetivo es comercializar el producto vivo, sin cortar ni procesar, con un envase que facilite el consumo y un sustrato que mantiene la humedad y la frescura del vegetal. Un producto listo para ser cortado y consumido. Bajo la marca Sun & Vegs se definen como “la esencia del Mediterráneo en miniatura”.

 

El proyecto Foodture de Semillas Fitó

Otro de los conceptos más innovadores que están desarrollando las empresas en España es el proyecto Foodture, desarrollado por semillas Fitó, y que fue presentado el pasado mes de febrero en el marco de la Feria Fruit Logistica en Berlín. Su objetivo es el de satisfacer las nuevas necesidades del consumidor dando respuesta a sus exigencias de calidad, salud, nuevos gustos y formatos.

Para ello se ha creado un equipo transversal que agrupa a especialistas en las distintas áreas de la empresa  para potenciar el desarrollo y lanzamiento al mercado de nuevos conceptos de variedades hortícolas dirigidas a diferentes tipos de consumidores: solteros, niños, gente mayor, amantes de las nuevas tendencias…

Así, la apuesta central de Fitó ha estado centrada en el tomate. Para ello ha presentado tres novedades: dos ya conocidas como son Monterrosa y Essentia, y una nueva variedad llamaa Finngerino que es un tomate cóctel alargado pensado para mojar en salsa como un aperitivo saludable. Monterrosa es ya un gran conocido en el campo almeriense, ya que se trata de un tomate rosa de gran sabor.

En cuanto a otros cultivos destaca el melón Waikiki, que es un melón blanco con pulpa naranja y un delicado sabor y los pepinos tipo Almería SmartQ, un concepto que engloba la calidad y resistencia en torno al producto estrella de la huerta almeriense.

Tom Lombaerts es Produce Chain Manager en Semillas Fitó. Su trabajo consiste en poner en contacto a los diferentes elementos de la cadena de mercado: partners, agricultores, proveedores y supermercados, que comercializan sus productos en el mercado español y europeo. Para ello maneja un flujo de información constante y vital. Por un lado porque los gustos del consumidor cada vez son más exigentes e importantes y por otro porque los agricultores no siempre tienen acceso a esta información y pueden adaptar por ello su proceso productivo.

Curiosamente el concepto Foodture no es nuevo: “Intentamos llevarlo a cabo hace 10 años, pero era demasiado pronto”, comenta. Ahora es el momento, y la especialización es lo que necesitamos alcanzar las empresas de tamaño mediano para hacernos imprescindibles en sectores concretos del mercado”, comenta.

Como curiosidad, Lombaerts explica que los consumidores españoles somos los más exigentes de Europa, especialmente en tomate, uno de nuestros productos favoritos y más comunes. “Es importante adaptar cada variedad no solo a las características climáticas y de terreno de cada zona, sino también al la diferencia de gustos del consumidor”, comenta. “En el sur de España gusta más tomate más crujiente y ácido. En el Norte más equilibrado, de piel más fina y textura más suave. En general, claro”.

Todavía la mayoría de la I+D+I de Semillas Fitó se entra sobre todo en encontrar variedades más estables, rentables y productivas. Pero en los últimos años ha aparecido esta segunda línea de especialidades dirigidas a un consumidor más concienciado e implicado que sí está dispuesto a pagar un premium por un producto más especial.