El método Singapur

Por Enrique Sánchez
Periodista agroalimentario

Hace unos años, cuando Singapur se independizó de Malasia, tuvo que decidir qué futuro quería como nación. Tenía la opción de competir con sus vecinos como un país más orientado al sector servicios pero debía hacer frente a una sociedad poco desarrollada y con un nivel educativo muy bajo. Nació entonces el “Método Singapur” bajo el lema “escuelas que piensan, nación que aprende”. Un modelo educativo estatal basado en la capacidad para resolver problemas que debía dar solución a un país manufacturero. Es decir, buscaron avanzar pensando. Un sistema que España ha adoptado en algunos centros escolares con grandes resultados. Y hacia eso deben orientarse las empresas. Deben darse cuenta también de las posibilidades que ofrece ese país para exportar. Los productores españoles están en ello. Por eso, analizan la situación, estudian las posibilidades de vender allí y de cómo hacerlo. Porque Singapur es más que un país moderno que no deja de crecer. Es otra puerta de entrada al mercado asiático.

Con 5,5 millones de habitantes, el equivalente a Barcelona y su área metropolitana, la población de Singapur empieza a tener un poder adquisitivo medio alto. Y es consciente de que tiene que importar el 90% de su alimentación. La mayoría de estos productos llega desde Malasia, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Estados Unidos y Canadá ya han visto oportunidades en el mercado del país más pequeño del sudeste asiático. También lo han detectado países europeos como Francia e Italia cuyo marketing ha consolidado su posición. Sin embargo, las empresas españolas han advertido ya la conveniencia de exportar hasta Singapur. Según el Banco Mundial, España es el país número 29 en su lista de importadores.

Prueba de ello es que los envíos españoles han pasado de los 4 millones de euros en 2014 a 9,5 millones de euros en 2017, centrados sobre todo en frutas. En 2018, y según los últimos datos oficiales procedentes de la Dirección General de Aduanas, España exportó el año pasado a Singapur más de ocho mil toneladas de frutas y hortalizas a Singapur. Una cifra que representa más de 14,5 millones de euros.  Son números similares pero que han ido creciendo poco a poco durante las últimas cuatro campañas. Lo que más se exporta hasta allí son caquis, cítricos, frutas de hueso y de pepita. Andalucía, la Comunidad Valenciana y Cataluña son las comunidades autónomas que más exportan hasta Singapur.

Las principales exportaciones de frutas corresponden al caqui con 1,9 millones de euros; arándanos con 1 millón de euros, limones con 945.917 euros; melocotones con 937.035 euros y ciruelas con 811.292 euros

Algo parecido ocurre con las exportaciones de la Unión Europea hasta Singapur. En los últimos cuatro años han crecido más de un 6% y su valor supera los 35 millones de euros. En este caso, las principales frutas exportadas han sido manzana, kiwis, caquis y cebollas en el caso de las hortalizas.

Lo que dice el ICEX

El último informe del Instituto de Comercio Exterior sobre la alimentación en Singapur destaca varias realidades de un mercado valorado casi en 100 millones de euros y donde el 32,1%  son frutas y verduras. Esa cifra es la que deben ir conquistando los productos españoles. El singapurense medio cada vez está más preocupado por la seguridad alimentaria aunque no suelen comprar alimentos orgánicos con mucha frecuencia. Sólo el 27% de ellos los adquiere una semana o más mientras que el 17% afirma no hacerlo nunca. La imagen del producto español es buena aunque las marcas francesas, italianas e incluso australianas están por delante. Todos ellos detrás de los más cercanos como son los japoneses o los procedentes de Malasia. A la buena imagen del producto español ha contribuido el desembarco de los restaurantes españoles. Hoy es posible comer o cenar en 27 establecimientos regentados por españoles en todo el país.

Otro aspecto a destacar es la creación del organismo HPB, Health Promotion Board, de Singapur. Es una institución dependiente del Ministerio de Salud dedicado a promocionar la Salud y la prevención de enfermedades. Para ello, promueve un consumo saludable de alimentos. Hace unos años lanzó el sello Healthier Choice que ha tenido una gran aceptación en los lineales por parte de los consumidores y que crece más de un 9% cada año.

De momento, la realidad hay que asumirla y, hoy por hoy, es muy difícil encontrar productos españoles en los lineales de los principales distribuidores del país. El más grande de ellos es Zenxin Agri organic Food PTE LTD. Una cadena de supermercados que vende productos de gran calidad, similar a lo que aquí se conoce como premium. Otra diferencia son los elevados precios entre un 100 y un 400% de lo que se podrían vender en nuestro país. Como ejemplo el tomate cherry procedente de la Unión Europea, que es como está etiquetado, está a 28 dólares singapurenses el kilo en los supermercados de esta cadena, al cambio 18,40 euros.

En Singapur existen dos centros de importación mayorista, Pasir Panjang y Pandan Loop,  donde se almacenan los productos importados. Aunque es habitual que las cadenas de supermercados compren, cada vez más, directamente a los exportadores extranjeros. Una situación que abre una ventana de oportunidad para las empresas españolas como explica Ramón Pascual, director comercial de Summer Fruit en Fraga, Huesca. Señala que exportan el 5% de su producción a Singapur y que cada año están creciendo.

El informe del ICEX recoge varias recomendaciones para entrar en el mercado de Singapur. Entre ellas señala que es obligado ofrecer precios razonables porque los “expatriados y millenials” están dispuestos a pagar más por opciones más saludables. También es importante, dice, reducir la huella medioambiental en la producción y utilizar el comercio electrónico para contactar con los importadores locales. Toda ésta información aparece recogida en “El mercado de los productos orgánicos en Singapur”, informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Singapur del año 2018 realizado por Lourdes Marín Sánchez.

El caqui español

Desde hace unos años el caqui español ha entrado con fuerza en el mercado de Singapur. Y lo ha hecho con cifras similares a la exportación a otros países cercanos como puede ser Hong Kong. El año pasado la asociación española del caqui vendió más de dos millones de kilos en Singapur y tres millones en Hong Kong. Es un producto que “cada año va subiendo porque les gusta” aseguran desde la asociación. De momento hasta allí llega sólo un 2% o un 3% de la producción total española. Una producción cuyo potencial este año podría estar cercano a los 500 millones de kilos en el campo.

Desde su salida en el puerto tarda 24 o 25 días en llegar a Singapur. Viaja en grandes contenedores refrigerados a tan sólo un grado de temperatura. “Es el tiempo perfecto de travesía y también la forma más económica de darle salida. Su precio se sitúa en 25 céntimos por kilo”. El caqui español apenas tiene competidores en esa zona del sudeste asiático. “Si podemos entrar en competencia con otros caquis es con el de Corea del Sur, pero nuestra variedad es más grande y roja y también más brillante, con lo que es otro producto diferente. Hay alguno también de Italia pero el gran productor mundial que es China lo consume todo  en su país”, apuntan desde la asociación. Su entrada a Singapur no fue fácil pero ahora tienen buenos contactos con mayoristas singapurenses que, en ocasiones puntuales, “nos piden caquis para ya y tenemos que enviarlos por avión. En este caso, llegan en dos días y el precio supera el 1,70 euros por cada kilo”.

El paraguayo y la cereza viajan en avión

Vender los productos a 15 mil kilómetros de distancia no es fácil. Y más cuando se trata de frutas y hortalizas que deben llegar a destino en las mejores condiciones posibles. Desde la empresa Fruits de Ponent en Cataluña han estado exportando paraguayos hasta Singapur. Sin embargo, las dos últimas campañas no lo han podido hacer por el “transit time”, una fórmula en la que el producto viaja en avión y eso encarece el producto. “Estamos preparados para ir a Singapur, lo hemos hecho y no descartamos hacerlo en un futuro”, dice Santi Bonet, responsable de comunicación. Sus paraguayos son objeto de deseo “para clientes determinados que quieren colocar la fruta en sus lineales de máximo nivel”. También los paraguayos y cerezas de Summer Fruit viajan en avión desde Madrid a Singapur. Son conscientes de que si quieren llegar a esos países la única vía de exportación es aérea porque “la opción marítima se descarta porque tenemos que entregar el producto con un mínimo de 30 días y eso no lo aguantan nuestras frutas”, concluye Bonet.

Los cítricos sí que viajan en barco aunque Singapur es un mercado muy pequeño y no superamos los 50 contenedores al año”, apuntan desde el Comité de Gestión de Cítricos, una asociación profesional del levante español constituida para la exportación y en la que está incluido el 70% del comercio privado de los cítricos de España. “Singapur es un mercado que tiene mucha tradición de cítricos de reexpedición. Esto significa que el producto que importa lo exporta luego a otros países como Malasia, Vietnam o China”. El año pasado enviaron poco más de mil toneladas de cítricos. La mitad, 574 fueron naranjas, 330 clementinas, 83 limones y 22 de pomelos. Una cifra sensiblemente inferior a la campaña de 2017 cuando estuvieron a punto de superar las dos mil toneladas enviadas hasta Singapur. El destino se sitúa en el puesto 22 de todos los países que exporta el Comité, todavía por detrás de Canadá, Brasil o China. “Incrementar la cuota de mercado es difícil porque está muy controlado por los precios que marcan Turquía y Egipto. Éste último es uno de los países con menores costes laborales del mundo. Además en 2016 devaluaron la libra egipcia más de un 110% y eso les hace competir mucho a la hora de exportar”.

Al igual que los paraguayos catalanes, los arándanos de Huelva o los limones de Murcia dicen no poder competir en ese mercado con otros más cercanos “como pueden ser los de Egipto o Turquía” apuntan desde el grupo Tana con sedes en Málaga y Murcia.

Con todo esto se aprecia que exportar hasta la otra parte del mundo no es fácil pero hay empresas que lo han hecho y están cumpliendo objetivos. La mayoría lo han hecho solos sin la ayuda de otras instituciones o gobiernos regionales que, en otros destinos, sí deciden acompañar y apostar por las frutas y hortalizas como países de destino. Aún así existe un punto de encuentro que puede ser muy interesante si entre los planes empresariales de buscar nuevos mercados está Singapur. Es la Feria Food and Hotel Asia (www.foodnhotelasia.com). Un evento que se celebra cada dos años y que volverá a realizarse entre el 3 y el 6 de marzo de 2020. Es posible que sea una buena oportunidad para mostrar la fortaleza de un sector muy reconocido en Europa y que busca ahora hacerse un hueco en el país de los leones, como sería la traducción literal de su idioma.

 

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS

FEDACOVA, Federación Empresarial de Agroalimentación de la Comunidad Valencia.

ICEX, Instituto de Comercio Exterior. AREX, Aragón Exterior. FEPEX.

FRESHUELVA, www.infoagro.com. Comité de Gestión de Cítricos. Banco Mundial. Dirección General de Aduanas. Oficina Europea de Estadísticas. Asociación española del caqui