2008-2018: Una década clave en el sector español de frutas y verduras

Por Rodrigo García Fernández Periodista agroalimentario

Una de las ventajas competitivas que, en su conjunto, ofrece el sector español productor de frutas y verduras es su amplio calendario de producción combinado con la excelsa calidad de sus productos. Esto se debe a varias décadas de trabajo incansable por parte de empresas, cooperativas, administraciones públicas y centros de investigación que han apostado fuerte por la mejora de la calidad, por la adecuación de la oferta a la demanda de los consumidores, la recuperación de variedades y la adaptación de otras nuevas, así como a la aplicación de nuevas tecnologías y de prácticas ligadas a la innovación y a la sostenibilidad.

La entrada de España en el mercado común europeo en 1986 supuso un hito en la historia del sector, por la apertura de nuevas oportunidades comerciales para nuestra producción. Demostrar que España estaba a la altura de las exigencias europeas era un gran reto que pronto se superó gracias a la orientación clara hacia la calidad que las empresas españolas llevan en su propio ADN.

El sector español de frutas y verduras frescas no ha parado de evolucionar y crecer hasta la actualidad, con momento clave como la ampliación de la UE en 2004, la exportación tímida pero segura hacia países terceros y los planes de reforma de la PAC. Estos hitos se han visto salpicados por obstáculos como la crisis de imagen que provocó, de manera injusta para el sector español, una serie de infecciones intestinales por la bacteria E.coli en Alemania en 2011, o el veto ruso impuesto a las exportaciones agroalimentarias procedentes de la UE desde 2014.

Para el director de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Verduras (FEPEX), José María Pozancos, “el principal reto que ha superado el sector en el periodo 2008-2018 ha sido mantener su proceso de crecimiento, en un contexto que se ha caracterizado en la UE por la implantación del libre comercio y en consecuencia un fuerte crecimiento de la importación de países terceros, que en los últimos cinco años ha aumentado un 15%. El marco regulatorio, además, sitúa en desventaja competitiva al sector productor europeo, regulado por normativas sociales, medioambientales, laborales, etcétera que no son exigidas a los países terceros”.

Los retos, según José María Pozancos, siguen vigentes, sobre todo algunos de larga duración: “En el ámbito productivo es necesario profundizar en el proceso de innovación de las explotaciones para hacer frente a la competencia comunitaria y extracomunitaria, y por otro lado tenemos que dar respuesta a la escasez y al alto coste del agua en las principales zonas productoras del país”.

La vocación exportadora de las empresas españolas de frutas y verduras es indudable. Las frutas y hortalizas constituyen el primer sector de la agricultura española y su posición se ha reforzado en los últimos años. Hace una década representaba el 59% de la producción vegetal final (en la que se incluyen los grandes sectores, como cereales, olivo…) y en 2017 representaba ya el 63%. La exportación constituye el primer mercado del sector hortofrutícola, representando el 70% de la facturación.

La exportación ha registrado en estos últimos años una evolución positiva, superando en 2017 los 12,6 millones de toneladas y 12.704 millones de euros. Sin embargo, José María Pozancos recuerda que “las exportaciones fuera de la UE representan un porcentaje muy bajo debido a las dificultades logísticas inherentes a la mayoría de los destinos no comunitarios, pero también a las medidas proteccionistas que aplican muchos países. En el ámbito regulatorio destacaría la importancia de la reforma de la PAC, que afecta al sector de frutas y hortalizas especialmente en lo relativo a la Organización Común de Mercados y el mantenimiento del régimen específico para el sector. Estaremos muy atentos asimismo al Brexit y las negociaciones entre Reino Unido y la UE”.

Los cítricos, punta de lanza

Dentro del sector de frutas y verduras, los cítricos son uno de los emblemas de la producción nacional, tanto por su trayectoria histórica como por su nivel de especialización y su liderazgo mundial.

Para el director de la Asociación Interprofesional del Limón y el Pomelo (AILIMPO), José Antonio García, la última década de este sector está protagonizada por numerosos retos superados: “España ha consolidado su liderazgo a nivel mundial en el sector de frutas y hortalizas. En estos 10 años el sector ha experimentado una auténtica revolución gracias a la modernización de su estructura productiva y comercial, el relevo generacional, la incorporación de la mujer a los puestos directivos, la implantación de los sistemas de calidad y la oferta de un servicio de calidad y logística que nos permite vender nuestros productos en cualquier parte del mundo. Sin olvidar el esfuerzo de I+D+I en el desarrollo de nuevas variedades que se adaptan a los gustos y preferencias de los consumidores”.

Por otra parte, respecto al veto ruso antes mencionado, José Antonio García asegura que este conflicto supuso para algunos productos hortofrutícolas un duro revés, “pero ha permitido dar un impulso a la apertura de nuevos mercados. Aquí el sector español ha demostrado un gran dinamismo que, sin duda, no es fruto de la improvisación sino que ha sido posible gracias a un trabajo continuado de muchos años”.

En la última década las organizaciones interprofesionales han ganado terreno en el día a día de la gestión y la cooperación entre productores y comercializadores. Según el director de AILIMPO “el papel de las interprofesionales como herramienta de organización, lobby y defensa de los intereses de los sectores es indudable. Aportan un nivel de transparencia a lo largo de la cadena que permite trabajar en estrategias conjuntas sectoriales donde todos los agentes económicos funcionen, y además permiten generar sinergias, puntos de encuentro y mejora de la competitividad ordenando la oferta de producto con destino a fresco y destino a industria. En el caso concreto de AILIMPO estamos realizando un intenso trabajo de impulso de una oferta de calidad basado en las certificaciones GlobalGAP y Grasp con el fin de garantizar la oferta de producción sostenible. En este sentido, una vez que hemos obtenido el registro oficial de las marcas “Limón de España” y “Pomelo de España” estamos embarcados en la promoción del producto origen español como producto sostenible”.

La sostenibilidad, una obligación

Precisamente, adecuar el sector a las exigencias que tanto el mercado como los consumidores exigen en materia de sostenibilidad ha supuesto un importante giro en la actividad diaria de las empresas del sector en los últimos años. Tomar decisiones claras en materia de protección medioambiental es un óptimo punto de partida para el sector, pero el profundo contexto de la sostenibilidad abarca un territorio mucho más amplio.

Los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU dan una nueva dimensión al término “sostenibilidad”, que en los últimos años se ha reducido en exceso a su vinculación con el respeto al medio ambiente. Hablar de prácticas sostenibles significa aportar soluciones que respondan a retos mundiales como erradicar la pobreza y el hambre, promover una vida saludable, asegurar la disponibilidad y gestión adecuada del agua, fomentar el crecimiento económico sostenido e inclusivo, la igualdad entre géneros o el fomento de la innovación.

El desafío para el sector agroalimentario español consiste en encontrar nuevas oportunidades de negocio con una estrategia empresarial que contemple de manera valiente y decidida criterios sostenibles. Este reto engloba numerosas cuestiones relacionadas con nuevos fertilizantes, agricultura de precisión, utilización de Big Data y la Inteligencia Artificial, prácticas de eficiencia energética en el campo o la lucha contra el calentamiento global.

Todos estos temas estarán en la agenda de futuras ediciones de Fruit Attraction, una feria organizada por FEPEX e IFEMA que cumple en 2018 una década de historia. Diez años en los que el sector de frutas y verduras ha evolucionado a gran velocidad, y que ha tenido en Fruit Attraction un foro idóneo para el análisis, la búsqueda de soluciones y el crecimiento comercial.

José María Pozancos define esta feria como “el principal instrumento de promoción del sector”, mientras que José Antonio García (AILIMPO) destaca la relevancia que esta cita tiene para el sector cítrico español: “Fruit Attraction se ha consolidado como una feria de referencia a nivel mundial en nuestro sector. Por fecha y localización es un encuentro perfecto para el sector citrícola, no solo por ser un excelente punto de encuentro, sino sobre todo porque España a través de esta feria se convierte en el centro neurálgico de la actividad. El impacto es tremendamente positivo por el valor de marca, imagen y prestigio”.